Los trabajos en el viñedo

 

Las vides de nuestros viñedos son los fieles testigos de nuestro talante.

La experiencia traspasada de generación en generación a lo largo de cientos de años en el cultivo de la vid, junto con la tradición familiar han dado como fruto una manera de hacer propia.

En CAVAS AVINYÓ destinamos la mayor parte del tiempo a las tareas de la viña. El secreto para elaborar un buen cava es hacer un buen trabajo durante todo el año y ser respetuosos con el entorno natural. Durante estos doce meses trabajamos día a día para asegurar una cosecha sana, equilibrada y de calidad. Tenemos un firme compromiso con seguir los principios de la agricultura ancestral plenamente adaptada al siglo XXI, por eso estamos en proceso de certificación como productor agrícola ecológico.

En invierno la vid reposa y es el momento de realizar la poda. Esta tarea nos permitirá regular el vigor de la cepa y la calidad de la uva. Se observa cada cepa, su crecimiento, el histórico de producción y su estado sanitario; seguidamente, se decide in situ la poda que le vamos a hacer y así sucesivamente con toda la viña.

En primavera todo renace. Es el momento más mágico del año, las yemas ya han estallado y ya comienza a predominar el color verde de los brotes tiernos. A medida que van creciendo los sarmientos se lleva a cabo otra práctica muy importante para la sanidad y la calidad de la uva, se trata del aclarado o poda (la poda en verde). Se busca el equilibrio entre la vegetación y el fruto, se eliminan hojas y brotes a criterio del responsable de la  poda.

La floración es un momento muy delicado para la vid, una buena polinización nos asegurará un cuajado regular.

En verano ya se percibe el trabajo bien hecho por el agricultor. Cuando la uva tiene el tamaño de un guisante realizamos el deshojado, se eliminan las hojas que tapan y ocultan la uva y no la dejan ventilar ni madurar. En los próximos meses la maduración avanza sin freno, transforma el esfuerzo de la cepa en azúcares que se acumulan en la uva y disminuye la acidez; en este punto el empieza el envero, la piel de los granos cambia de color, de verde a amarillo para las variedades blancas y de verde a negro para las variedades tintas.

La última tarea, pero la más importante en la viña, es el control de maduración para determinar el día óptimo para la vendimia.

Diariamente desde principios del mes de agosto se realizan controles visuales del estado sanitario de la uva y se cogen muestras para determinar el grado de maduración (contenido de azúcares y ácidos) y así se determina el día de cosecha y qué vino se hará de cada parcela teniendo en cuenta el tipo de suelo, la variedad y la climatología de todo el año.